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REPARACIÓN DE ENTEROCELE

El prolapso de cúpula vaginal afecta, 30% un 45% de las pacientes operadas de histerectomía (1). Este amplio rango entre distintas series, se puede atribuir a las diferentes técnicas quirúrgicas empleadas, pero especialmente, desde nuestro punto de vista, a la falta de valoración del eventual enterocele concomitante a la patología que ha condicionado la indicación de la histerectomía. De igual modo, la diferencia de criterios en el momento de establecer la relajación del suelo pélvico, en sus diferentes formas y grados, tras la histerectomía, puede explicar esta falta de unanimidad a la hora de cifrar la incidencia de esta complicación. Un análisis riguroso de estos aspectos lo realiza De Lancey (2), quien concluye que probablemente la verdadera incidencia del prolapso de cúpula tras histerectomía se halla alrededor del 12%, independientemente de si la vía de abordaje ha sido vaginal o abdominal.

Así a la hora de considerar la etiopatogenia de la eversión vaginal, convenimos en que ésta puede ocurrir propiciada por factores constitucionales o inherentes a las circunstancias de la paciente, o yatrogénicamente, después de una histerectomía o cualquier otra cirugía vaginal o pélvica, con una estrategia quirúrgica inadecuada y/o mediante una realización técnica incorrecta.

Así como hay descensos de vejiga, recto también hay prolapso de la parte más superior de la vagina. Cuando tiene útero eso se llama prolapso uterino y si no tiene útero se llama prolapso de la cúpula vaginal. Igual que otros órganos de piso pélvico el grado de prolapso se define tomando en cuenta la línea himenal como punto de referencia. la sintomatología es igual que la de otros órganos como sensación de tumoración vaginal, sensación de estiramiento vaginal o dolor pélvico. Una vagina que pierde su soporte podría protruir hacia fuera de la vagina hasta exteriorizar totalmente. Esto se llama prolapso total. Existen varias técnicas quirúrgicas para la suspensión de canal vaginal. Técnica abdominal por laparoscopia y técnica vaginal, siendo esta la más adecuada para así poder reparar o reconstruir otros defectos que se presenten en el momento de la cirugía por la relajación que  da la anestesia. Transvaginal es la otra vía de la corrección quirúrgica del prolapso. Consiste en fijación de la parte superior de vagina a los ligamentos uterosacros con la utilización de mallas sintéticas las cuales son fabricadas con características biológicas y anatómicas específicas.  Cirugía de carácter ambulatorio y con una duración de 60 minutos.